Según la leyenda del Sagrado Imperio Sacriano, un joven sacerdote, el arzobispo Gustaven, se encontró con la serpiente gigante Aguiloss, la Calamidad de Rethramis.
Tras una batalla que duró toda una noche, Gustaven cayó junto a Aguiloss después de clavar su báculo en el vientre de la serpiente.
Cuando los soldados llegaron al lugar, sin embargo, Aguiloss había desaparecido.
Lo único que quedaba era un báculo sangriento clavado en el suelo.
«¡No vuelvas a presentarte en Rethramis, horrible criatura!
¡Recuerda este báculo! ¡Seguiré aquí para enfrentarme a ti cuando regreses!».
- Arzobispo Gustaven
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