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Correr

Apresurada, con Armel en sus brazos, Claudia comprendió que estaba decidida a salvar a este pobre bebé, incluso aunque eso significara darle la espalda al Orden. «Regulus todopoderoso, perdóname... Y permíteme sujetar esta lucecita entre mis brazos... como tu humilde servidora».

Tiempo de reutilización
7 s